Si hay indicios, creer de entrada al chico o chica (y a los padres) manteniendo la serenidad y el sentido común. Ante una sospecha contener y apoyar psicológicamente a quien este pasando por esta situación, asegurando que se le va a ayudar.
Se debe informar al chico o chica que no es su culpa y que ha hecho bien en denunciarlo. Hay que hacerle entender, que los adultos responsables estamos para ayudar e intentar resolver la situación. Una buena opción incluye saber desde cuándo ocurre, dónde y quién ha estado implicado, quién lo ha visto y a quién se lo ha contado. Hay que evaluar el grado de ansiedad del niño y la gravedad de la situación. Es importante que los padres se hagan cargo y hablen con el colegio (tutor o director de centro) ya que son los profesores quienes deben asegurar que esto no ocurra. Es un derecho de los alumnos estar seguros en los centros escolares y a la vez, es un deber de los centros velar por la seguridad de sus alumnos.
El conflicto forma parte de la vida y es un motor de progreso, pero en determinadas condiciones puede conducir a la violencia. Para mejorar la convivencia educativa y prevenir la violencia, es preciso enseñar a resolver conflictos de forma constructiva; es decir, pensando, dialogando y negociando. Un posible método de resolución de conflictos se desarrolla en los siguientes pasos:
1) Definir adecuadamente el conflicto
2)Establecer cuáles son los objetivos y ordenarlos según su importancia
3) Diseñar las posibles soluciones al conflicto
4) Elegir la solución que se considere mejor y elaborar un plan para llevarla a cabo
5) Llevar a la práctica la solución elegida
6) Valorar los resultados obtenidos y, si no son los deseados, repetir todo el procedimiento para tratar de mejorarlos.
Atribuido a:
https://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1989-38092009000100006&script=sci_arttext&tlng=pt
No hay comentarios:
Publicar un comentario